Beneficios - La página Reiki de Antonio Huertas

La página Reiki de Antonio J. Huertas
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Beneficios

Qué es Reiki
Reiki tiene muchas caras, y cada una de sus facetas puede ser distinta a las otras, pero lo esencial en todas ellas es una serie de atributos comunes y de los que a mi modesto entender deben ser consideradas como esenciales, a saber:
 
    • No necesita de maquinaria específica alguna ni de fármacos.
    • No tiene efectos secundarios ni contraindicaciones. Es usado en personas mayores, niños, gente con tratamientos médicos agresivos, bajo anestesia, etc.
    • Reiki no cura, pero equilibra el cuerpo del receptor ayudándole a sanarse a sí mismo gracias a ese aporte extra de energía de la cual estamos conformados pues no es una energía ajena a nada ni a nadie. Estamos formados y sostenidos por la energía viva. Llamémosla como queramos. En nuestro caso, Reiki.
    • Una característica curiosa del tratamiento Reiki es no necesitar a la persona de manera física para realizar una sesión. Puede realizarse a distancia.
    • El solicitante de terapia no necesita creer en Reiki para que funcione.
    • No es una religión, aunque aquellos que practiquen Reiki sí pueden profesar alguna de ellas. En un intento de acercar Reiki a sus pretensiones o dar justificación al origen o significado a través de cualquier enseñanza o corriente religiosa, ya sea de manera consciente o inconsciente, puede verse empañado por tintes propios de cada practicante. Esta reseña no merma su eficacia ni su naturaleza intrínseca.
    • No existe en ningún momento un aporte propio de energía, ya sea dando tratamiento presencial, como a distancia o en autotratamiento. Otra cuestión bien distinta sería no estar en las condiciones mentales propicias por parte del reikista, en cuyo caso no existirá una canalización óptima de energía durante el tratamiento.
    • Reiki va mucho más allá de toda expectativa, tanto del receptor como del reikista. Como energía que conforma todo lo existente en el universo, su situación de comprensión con respecto al ser humano es sustancialmente más elevada y se dirige de manera sabia al lugar o el momento más adecuado para la perfecta sanación. Aunque debo resaltar un dato importante: no siempre se sana aquello por lo que se solicitó Reiki, pues la energía consciente de Reiki puede considerar oportuno sanar o equilibrar algún aspecto del ser que contribuya a potenciar un aspecto más adecuado para el bien más elevado de esa persona.
    • Actúa siempre desde el respeto hacia la persona. Nunca hará daño o perjudicará de modo alguno. Por tanto, es imposible perjudicar siguiendo esta vía. Podrá ser utilizado bajo las enfermedades más graves o inestables en su enfermedad.
    • Esta más allá de cualquier dominio por parte del reikista, pues como se decía en el punto anterior con respecto a las expectativas de sanación del paciente, lo mismo ocurre con el terapeuta. Por eso la sabiduría del reikista está en apartarse a un lado y dejar que Reiki siempre realice su cometido. Aunque existan muchas técnicas para realizar sanaciones a aspectos muy específicos, en realidad no son más que solicitudes explícitas a Reiki para que haga ciertas cosas, aunque es este en última instancia quien toma las riendas al decidir cuándo, cómo y dónde se procederá. Eso si decide proceder. Pero no está en nuestra mano juzgar.
    • La intención no influye en el tratamiento debido a la propia naturaleza de Reiki. El esfuerzo por ofrecer más energía o que esta sea más provechosa se contradice con la postura de no juzgar y dejar que todo discurra como río manso, despacio, calmo tranquilo. Ese sobreesfuerzo puede impedir que Reiki fluya con normalidad pues nosotros seguimos teniendo la capacidad para ser canales, y decidir en qué porcentaje en la capacidad de dar queremos estar. Es esa la capacidad que Reiki nos brida pues como describo en el punto n.º 8, no respeta la decisión de sanación de una parte concreta solicitada por el paciente, como tampoco la del propio reikista al intentar sanar aquello por lo que el cliente le pidió aliviar. Siempre estará en nuestra mano ser los mejores canales de energía posibles.
    • No se dirigirá Reiki a la zona o hecho concreto solicitado por el paciente, ni tampoco hará caso a la intención puesta por el reikista a aliviar o equilibrar aquello por lo que el paciente pidió su ayuda. Puede llevar a confusión creer que con ello invalida nuestro libre albedrío, cuando lo único que está haciendo es lo que le pedimos, pero mejor, al estar sanando el verdadero origen del mal. Es como decir a un mecánico que arregle el sistema de inyección porque el coche va a tirones, cuando a lo mejor, el problema puede ser dado en la mala calidad del combustible. Este sí podría haberle cambiado la pieza solicitada, pero eso no hubiera solventando el problema.

                       
 
                       
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